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Reseña: “Hotel Miramar” - Tomates Fritos

Dos años después de presentar “Hombre Bala”, Tomates Fritos nos deleita con su cuarta producción bajo el nombre de “Hotel Miramar”. La espera no fue en vano. Sin duda alguna, esta placa establece al quinteto como referencia obligada del buen rocanrol hecho en Latinoamérica; específicamente en las costas del Mar Caribe, en Puerto La Cruz, Venezuela. Con trece temas, y un interludio que lo bautiza, este disco nos lleva en un viaje de nostalgia hacia un pasado que no sabíamos haber vivido.

 

Con “Hotel Miramar”, los Tomates nos explican qué sucede cuando tienes más de 15 años al ruedo. El resultado es una colección de riffs poderosos, líneas y melodías que retumban junto al beat imparable que llevan el bajo y la batería. No es casualidad que se sienta así de sincero, los instrumentos en este disco fueron grabados totalmente en vivo – cosa que no sorprende, tomando en cuenta los shows de la banda. Personalmente, lo que más disfruto de este disco es como nos recuerda de lo que estuvo mal y como mejorará de alguna manera. En cierta forma, acepta lo que está sucediendo y se traga lo bueno con lo malo.

 

Mi tema preferido es “Granola”, un lado particularmente malandro de la banda, quizás algo que sólo había sentido viéndolos en vivo. En sus riffs se siente la crudeza del rocanrol y lo ácido en sus coros. También me gustaron “Eterna Soledad”, “Diez Mil Más”, “Eva y la Serpiente” y “La Herida Que No Sana”, todos temas con coros impecables –lo cual ya es costumbre esperar de su vocalista Boston Rex-, incluso un par de ellos con gran potencial de ser sencillos.

 

Hasta hace un par de días todavía los acusaban por plagiar a Arctic Monkeys con “Tripolar “, el primer sencillo que estrenaron de este disco. Siendo seguidor de ambas bandas debo confesar que lo noté inmediatamente y aunque confío en que fue un accidente que nos sucede a todos los músicos en algún momento, siempre deja un sabor amargo en la boca. Pero en este caso el sabor se disolvió, y después de tener el placer de escuchar “Hotel Miramar” nos queda claro que fue sólo una casualidad y que Tomates Fritos no necesita copiar a nadie para hacer rocanrol de alta calidad.

#streetart en DF (Taken with instagram)

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Tags: streetart


(Taken with http://cinemagr.am)

Uno cosecha lo que siembra

 Llegó otro año electoral y, con sus postes cubiertos de propaganda, Caracas comienza a verse un poco más familiar. Ya estoy acostumbrado, con sólo 24 años he votado al menos cuatro o cinco veces, dos de ellas como miembro de mesa. Hay otros síntomas también, como la repentina necesidad de reparar las calles, el apilamiento del panfletos en el asiento trasero del carro, los timelines repletos de spam político, además de los nuevos rumores sobre la salud del presidente. Pero no entremos en ese tema, no es la intención de este escrito. 

Este año traerá cambios y es sólo natural que suceda. La frase dice: “el mejor gobierno es aquel que no se siente”, y éste no ha sido el caso desafortunadamente. Nos ha tocado vivir 13 años de una política igual de dañina como lo ha sido perceptible, un período que para muchos de mi generación significa más de la mitad de nuestras vidas. Pone en perspectiva el argumento de la cuarta y la quinta república, ya que lo más lejos que recuerdo es el golpe del ’92, y es sólo por el avión que rompió la barrera del sonido. Mi siguiente memoria en materias de política es las elecciones del ’98. En otras palabras, no conocemos más que esto. Para mi generación, las marchas en la época del paro no significaron más que lo poco que entendíamos del panorama en el momento y tampoco supimos con certeza, sino hasta años después, cómo Carmona nos dio esperanzas a la misma vez que nos condenaba a 10 años más de chavismo.

Lo ingenuo no nos salvó de la revolución. Al contrario, nuestra adolescencia estuvo bastante marcada por este gobierno y su contraparte. Crecimos viendo como un pequeño grupo de personas desmantelaba el país bajo la bandera del socialismo, asegurando así su fondo de retiro. Se encargaron de dividir al pueblo para mantenerlo distraído y ocupado, y sin participar directamente en el proceso, nuestra generación fue víctima del rencor que se difundió en la sociedad venezolana. Repentinamente, ya no éramos todos hermanos y fue difícil entender por qué. Con el tiempo, nos convertimos en adultos para vivir una Venezuela muy distinta a la que figuraba en los cuentos de nuestros padres. Aquella sociedad que prosperaba a ser de las más avanzadas en Latinoamérica y el mundo, ahora se ve manchada de corrupción, pobreza, odio y violencia.

A pesar de haber vivido la mayor bonanza petrolera en la historia de nuestro país, vimos como la pobreza y el hambre se convirtieron en delincuencia, y la anarquía tomó las calles de nuestras ciudades. Hemos escuchado a nuestros dirigentes mentirnos repetidas veces sobre la inseguridad que vivimos cada día y de la cual la mayoría hemos sido víctima. Incluso los vimos censurar a un artista por tener un video amarillista y aquí estamos, un año y medio más tarde, rezando porque se recupere del disparo que recibió mientras lo asaltaban. A estas alturas, el descaro los delata. Alguien que realmente ama a su país no puede ignorar los miles compatriotas que mueren anualmente a manos del crimen. Según el Observatorio Venezolano de Violencia, solamente en el 2011 asesinaron a casi 20mil personas, y el gobierno continúa lavándose las manos pretendiendo culpar a otros por sus fallas.

Somos la generación que se quedó varada, los que vimos al país detenerse mientras que el mundo continuaba hacia el nuevo milenio. Y en el medio del escenario, se encuentra la nueva burguesía que cada vez le teme más al futuro, pues cada vez se garantiza menos que ahí esté su querido líder. Se acabó la fiesta roja y le toca el turno a quienes sí quieren a su país. Somos jóvenes pacíficos que entienden que por el progreso y el cambio se trabaja. Ya lo demostramos en el 2007 y Octubre no será la excepción. Como dijo Apache en su último disco: “Aquí no hay mala hierba, sino malos cultivadores”. Ha llegado el momento, después de 20 años de vida política, para que recoja sus frutos. Y aquí estamos mi comandante, ¡uno cosecha lo que siembra!

Av. Libertador #Caracas  (Taken with instagram)

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Tags: caracas

#YunqueSingle (Taken with instagram)

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Tags: yunquesingle

Nuevo tatuaje: Lauburu. Por: @juancarlos_art en @barbariatattoo (Taken with instagram)

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Anonymous asked: Por qué Adriántxu.?

Porque mi familia es vasca y en euskera “txu” es un diminutivo.